Juan Sheput, exministro y exparlamentario, advirtió que la pasividad del gobierno de Dina Boluarte frente a las leyes del Congreso revela una estrategia de sobrevivencia y sumisión que debilita la democracia.
Por: Ángel Sánchez Lázaro
Durante los últimos años, el país ha sido testigo de una relación cada vez más estrecha entre el Ejecutivo y el Congreso. A pesar de las numerosas investigaciones judiciales contra ministros de Estado y contra la propia presidenta, Dina Boluarte, el Parlamento en buena cuenta ha sostenido a la mandataria en el cargo.
Por su parte, el Gobierno ha respondido evitando cualquier tipo de confrontación abierta, sobre todo no observando la gran mayoría de iniciativas que salieron desde el hemiciclo. La cifra lo dice todo: según pudo conocer Página Doble, solo una de cada cuatro leyes aprobadas por el Congreso han sido observadas por el Ejecutivo desde julio de 2023.
El informe del Área de Estadística Parlamentaria señala que entre julio de 2023 y mayo de 2025 se enviaron 927 autógrafas de ley a Palacio de Gobierno. De ese total, apenas 192 (20.71%) fueron observadas. Las restantes se promulgaron sin cambios, pese a que muchas de ellas fueron cuestionadas por organismos técnicos, expertos y sectores sociales.

¿Verdaderamente hay una alianza de sobrevivencia entre el Congreso y el Gobierno? Para entender las implicancias de esta situación, conversamos con el exministro Juan Sheput, quien ofreció un análisis crítico sobre la relación actual entre los dos poderes del Estado.
“El Ejecutivo parece ignorar que tiene que participar activamente en el debate previo de los proyectos de ley”, señaló Sheput. A su juicio, lo que hay es un ánimo de evitar la confrontación con el Congreso, “congraciarse con lo que se plantea o simplemente resignarse a las exigencias parlamentarias”.
Esta dinámica, señala, revela una hegemonía del Congreso sobre el Ejecutivo, que no solo desoye observaciones técnicas, sino que las considera irrelevantes.
“Yo he sido parlamentario, y cuando un ministro se oponía, se respetaba esa opinión. Hoy el Congreso actúa caprichosamente e impone su criterio demagógico de manera hegemónica. El Ejecutivo dice ‘no va’, y el Congreso simplemente lo aprueba. Se ‘zurra’ en la sugerencia técnica del Ejecutivo”, enfatizó.
Añadió que existe “una sumisión, sobre todo en temas económicos y educativos” y ello “tiene que ver con el bajísimo nivel de los ministros. No tienen peso político y mucho menos técnico. Ni uno solo es un tecnócrata reconocido”.
Esta debilidad, sostuvo, ha permitido que el Congreso imponga medidas populistas con alto impacto fiscal, como el posible aumento salarial de profesores sin sustento presupuestal. “Son medidas demagógicas. No hay de dónde sacar plata, pero quieren quedar bien con la tribuna”, alertó.

LEGITIMIDAD EN CAÍDA LIBRE
Sheput consideró que esta lógica de acuerdos tácitos ha erosionado aún más la legitimidad de ambos poderes. “Ya estamos en el límite de la desfachatez. Ya no tienen nada que perder porque ambos tienen casi cero por ciento de respaldo. En lugar de esforzarse por construir legitimidad, se sienten cómodos. Como dijo la señora Boluarte: ‘Pónganme cero, si quieren’”, dijo.
Para él, este desprecio por la opinión pública refleja una actitud infantil y peligrosa. “Es como un alumno que va a jalar en cuatro cursos y dice: ‘Ya, jálame en todos de una vez’. No les importa construir legitimidad, y por eso actúan con gran desfachatez”, analizó.
Finalmente, Sheput remarcó que el Ejecutivo debería asumir un rol más activo y político para preservar el equilibrio democrático.
“Un ministro de Estado debe anticiparse a través de la formación de opinión pública. Evidenciar el daño que hacen los congresistas, enfrentarse a ellos. Esa es la función política. Pero acá no. Acá hay resignación. No quieren confrontar con el Congreso. Es un ánimo penoso de sumisión total”, finalizó.
¿QUIERES DESTACAR TU MARCA O NEGOCIO?
ESCRÍBENOS A COMERCIAL@PAGINADOBLE.COM

Deja un comentario