Más de tres cuartas partes de la infraestructura operativa está lejos de los estándares que requiere una atención eficiente.

Por: Liz Bravo

En el Perú, acceder a servicios de salud del seguro social no garantiza una atención oportuna ni de calidad. Cada día, miles de pacientes ingresan a hospitales de EsSalud donde los equipos están obsoletos, el mantenimiento es deficiente y las condiciones de infraestructura dificultan el trabajo médico. La problemática es crítica: una gran parte de los establecimientos del sistema no cuenta con las condiciones básicas para atender emergencias, monitorear pacientes graves ni garantizar una recuperación segura.

Según el Boletín Estadístico Institucional del segundo trimestre de 2023, el 76% de los equipos médicos de EsSalud se encuentra en estado regular o malo. Esto significa que más de tres cuartas partes de la infraestructura operativa está lejos de los estándares que requiere una atención eficiente. Solo un 24% ha sido clasificado como “bueno”.

El deterioro no solo afecta a los equipos, sino también a los espacios físicos. El 67.3% de los establecimientos tiene más de 20 años de antigüedad, lo que refleja una red de atención envejecida y sin renovación sostenida. Peor aún, solo el 38.6% de estos locales es de propiedad institucional, mientras que el 61,4% opera en inmuebles alquilados, cedidos o bajo convenios. Esta condición limita inversiones, paraliza mejoras urgentes y mantiene a los pacientes expuestos a condiciones precarias.

En total, EsSalud cuenta con más de 400 establecimientos a nivel nacional, de los cuales apenas 10 son hospitales de nivel III, los únicos con alta capacidad resolutiva. A diferencia de, 298 centros pertenecen al primer nivel de atención, donde la atención es básica y muchas veces insuficiente frente a diagnósticos complejos o situaciones críticas. Esta brecha estructural se traduce en demoras, traslados innecesarios y decisiones médicas condicionadas por la falta de recursos.

Si bien, la mayoría de los establecimientos del Seguro Social no están preparados para atender adecuadamente. Muchos son centros pequeños, de primer nivel, que no cuentan con los equipos ni el personal suficiente para resolver problemas de salud más graves. Es decir, hay muchos locales, pero no necesariamente son útiles para la atención que millones de peruanos necesitan.

El problema no es igual en todas las regiones. Lugares como Junín, La Libertad, Piura y Áncash son los más afectados. En esas zonas no se han construido nuevos centros de salud, y los que existen ya son muy antiguos y están en mal estado. Esto hace que el acceso a una atención médica segura dependa de dónde vive cada persona, y deja en desventaja a quienes más lo necesitan.

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