En solo unas semanas, dos casos han demostrado que la comunicación no es un detalle menor en la gestión pública: es el hilo fino entre la claridad y el caos.
El primero ocurrió cuando la presidenta Dina Boluarte suscribió en Francia el Tratado de Alta Mar. El acuerdo, de carácter ambiental, fue confundido por varios congresistas y ciudadanos con la Convemar, un tratado históricamente polémico en el Perú por supuestamente comprometer la soberanía marítima. La falta de una explicación oportuna y clara desde el gobierno permitió que creciera una narrativa equivocada: la de que la mandataria había cedido mar peruano.
No hubo comunicado claro, ni vocería sólida, ni una estrategia preventiva para explicar qué se firmaba. En su lugar, hubo silencio, y el silencio en política comunica mucho. En esta época, donde la información circula en tiempo real, la inacción también se vuelve titular.
No fue un problema de fondo, sino de forma. El error no estuvo en el contenido del tratado, sino en la manera en que se comunicó. Y es que, cuando las instituciones no se anticipan al debate público, otros lo ocupan con interpretaciones que pueden volverse virales en segundos. Hoy, comunicar no es solo informar: es gestionar percepciones en tiempo real.
El segundo caso sucedió tras el sismo de 6.1 grados que remeció Lima el 15 de junio. En medio del susto, la ciudadanía reclamó por la ausencia de alertas previas. Muchos creyeron que había fallado el sistema Sismate, pero este solo envía mensajes de texto. El sistema de parlantes que muchos imaginaban se llama Saspe, y aún está en implementación. El problema es que nunca se comunicaron con claridad las diferencias entre ambos.
El resultado fue una mezcla de frustración, desinformación y sensación de abandono. No hubo un fallo tecnológico: hubo una expectativa mal construida. En contextos de crisis, la gente no revisa manuales ni organigramas. Espera señales claras. Y si no llegan, se instala el vacío que otros llenan con dudas, miedo o indignación.
Dos confusiones que escalaron por falta de información precisa. Dos momentos donde la institucionalidad fue cuestionada por un error no técnico, sino comunicacional.
Cuando el mensaje no va, lo que llega es la desconfianza. O el caos.
Página Doble publicará semanalmente estos casos reales de errores de comunicación en LinkedIn, con breves videos que invitan a la reflexión.
Te invitamos a verlos, compartirlos y debatir con nosotros.
Porque comunicar bien no solo es decir. Es hacer que se entienda.
¿QUIERES DESTACAR TU MARCA O NEGOCIO?
¡ANUNCIA AQUÍ! COMERCIAL@PAGINADOBLE.COM

Deja un comentario