El internacionalista Francisco Belaunde advirtió que la derrota del Movimiento al Socialismo (MAS) es consecuencia de una crisis económica provocada por sus propias políticas y marca un golpe para la izquierda regional, aunque sin mayores efectos inmediatos al Perú.

Por: Ángel Sánchez Lázaro
El 18 de agosto, Bolivia acudió a las urnas en unas elecciones que marcaron un punto de quiebre histórico. Tras casi dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS), los resultados sorprendieron: el expresidente Jorge ‘Tuto’ Quiroga y el exalcalde de Tarija, Rodrigo Paz, pasaron a segunda vuelta, dejando fuera al oficialismo.
La candidatura de Paz, que logró capitalizar el voto urbano y juvenil, se convirtió en la gran revelación del proceso, mientras que el MAS, debilitado por divisiones internas y cuestionamientos de gestión, sufrió su derrota más significativa desde 2006.
Durante los gobiernos del MAS, Bolivia sufrió una fuerte concentración de poder en el Ejecutivo y un debilitamiento de las instituciones democráticas. Se denunciaron casos de corrupción y un manejo clientelista de los recursos del Estado. La economía, dependiente del gas, mostró fragilidad con un déficit fiscal creciente y problemas de abastecimiento de combustibles. La represión de protestas sociales agudizó el malestar ciudadano. Todo ello erosionó la legitimidad del oficialismo tras casi dos décadas en el poder.
El nuevo mapa podría tensionar relaciones de izquierda aún vigentes en la región, como el de Gustavo Petro en Colombia, Lula da Silva en Brasil y Gabriel Boric en Chile. El giro hacia la derecha, ¿puede significar un reordenamiento en la relación con el Perú o un atraso?
EFECTOS DEL CAMBIOS
Para entender las implicancias de este resultado y lo que puede significar para el Perú y América Latina, conversamos con el internacionalista Francisco Belaunde, quien analiza las causas del derrumbe del MAS y los posibles efectos de un giro hacia la derecha en el país altiplánico.
“La crisis económica es terrible, provocada por las medidas del propio MAS”, advirtió. El experto señaló que la “sanificación” del gas frenó la inversión en exploración, lo que a la larga vació las reservas y dejó al país sin dólares para importar combustibles y productos básicos. “Se generaron las colas y todos los problemas que se dieron”, apuntó.
Pese a la derrota, Belaunde no descartó que el MAS intente sobrevivir. “Es posible que desaparezca, pero la izquierda no. La izquierda va a tener que reinventarse, reestructurarse. Aunque parece bien complicado que pueda subsistir como organización como tal”, reflexionó.
¿Y QUÉ PASARÁ CON PERÚ?
Con la victoria de un candidato de derecha en Bolivia, surge la pregunta sobre los efectos en la relación bilateral. Belaunde aclaró que no habrá mayores cambios: “No afecta porque lo que hay es cooperación a nivel de Estado, especialmente en la lucha contra el crimen organizado. Eso no depende de ideologías”. Además, recordó que los intentos de Evo Morales de influir en la política peruana nunca prosperaron.
A nivel regional, la salida del MAS implica la pérdida de un socio para los gobiernos de izquierda. “Será un gobierno menos de izquierda, entonces el bloque pierde a uno de sus componentes”, sostuvo Belaunde. Sin embargo, relativizó el alcance de este cambio, pues, dijo, “eso pasa muchas veces. Hay alternancias en varios países, y forma parte de la vida política”.
Para el internacionalista, lo ocurrido en Bolivia significa que los populismos de corto plazo tienen un costo alto. “Lo que hizo Evo Morales le permitió ingresos para políticas sociales que le dieron popularidad, pero al mismo tiempo creó las condiciones para la crisis actual. La lección es que no se puede sacrificar el mediano y largo plazo a cambio de réditos políticos inmediatos”, sentenció.
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