Por: Liz Bravo

En esta entrevista con Página Doble, el internacionalista Carlos Novoa señaló que Venezuela se ha convertido en el escenario más inmediato para que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump busque un triunfo internacional que no ha logrado en Ucrania ni en Medio Oriente.

¿Qué factores están detrás del movimiento de EE.UU. en las costas de Venezuela?

Esto parte de un estilo de gobernar del presidente Trump. Quiere pasar a la historia por solucionar algunos problemas y, en ese sentido, se ha metido bastante en Rusia, presionando a Putin, con quien tiene algunas reticencias, pero sobre todo presionando a Zelenski en Ucrania para llegar a un acuerdo. Se ha metido con fuerza en el tema del conflicto de Israel con Hamás. Él necesita meter un gol. No lo está logrando con Ucrania y Rusia, no lo está logrando con Israel y Hamás, o Israel y Palestina, y el partido con Venezuela, con Maduro, siempre ha estado muy presente.

¿Qué intereses estratégicos o económicos están en juego?

Yo creo que son dos, principalmente factores energéticos del petróleo, que sí podrían endurecer o incrementar los costos de manera notable al menos por un tiempo, y un factor militar de Estados Unidos, si es que ataca. Pienso que no solo será un ataque en el que van a entrar a desterrar al gobierno, sino que también se van a quedar ahí. No sé si en territorio venezolano propiamente o cerca al territorio venezolano, porque ellos trabajan con una idea de que deben cuidar o proteger al gobierno que vaya a llegar. Aún no nos hemos puesto a pensar de cómo va a hacer el día siguiente de una eventual caída de Maduro.

¿Quiénes respaldarían a Washington?

Definitivamente gran parte del hemisferio apoya al gobierno de Trump. Y hay otros que son de izquierda, como Colombia y México, que van a protestar seguramente, pero de eso no va a pasar. Brasil también, con Lula, que tiene una política de contención ante Estados Unidos, pero a ellos les va a llegar y, si deciden atacar, lo van a hacer sin ningún lineamiento.

¿Qué papel cree que jugarán organismos como la OEA, la ONU o la CELAC?

Estos organismos o cualquier organismo internacional, digamos, solo tienen una posibilidad: emitir opiniones o comunicados, pero ahí llegan, no tienen alguna capacidad de frenar, como se ha visto antes, una ofensiva o un ataque que pueda lanzar Estados Unidos contra Venezuela. Ya lo hemos visto en otros países o en otras acciones, como en Irán y Afganistán.

¿Qué escenario ve más probable: un ataque directo o una operación híbrida?

O sea, si Estados Unidos piensa hacer algo al estilo de Trump, tiene que cortar de raíz y eso implicaría atacar a Venezuela, como ya lo había hecho antes con Panamá, Granada y con otros países. No sería la primera vez. Yo creo que, en el caso de Estados Unidos, el gobierno de Trump y sus asesores hoy no están viendo tanto si atacar o no; están viendo cómo sería el día siguiente del ataque o qué repercusiones traería. De alguna manera, Maduro se siente amenazado porque está organizando alguna salida, tal como se advierte de lo poco que se puede saber en tiempo real de Venezuela.

Si se llegara a concretar una intervención, ¿Rusia y China respaldarían a Venezuela o su apoyo se limitaría al terreno diplomático?

No, yo no creo que tenga un apoyo. Creo que ningún país se atrevería a entrar en una intervención militar en contra de los Estados Unidos, defendiendo a un tercer país como sería Venezuela. Esto yo creo que se limitaría a un apoyo diplomático exclusivamente. No veo la forma en que pueda llegar a otro nivel.

Si EE.UU. está presionando para que Nicolás Maduro renuncie, ¿entonces por qué permiten que la empresa Chevron reanude operaciones petroleras en Venezuela?

Porque Venezuela tiene algo que no tienen los otros países: el poder del petróleo, aunque eso ha pasado a un segundo plano porque Estados Unidos ya no es un país que dependa de Venezuela o de Arabia Saudita para conseguir recursos de hidrocarburos o petróleo debido a que ya los tienen en Alaska, pero sí es un componente con el que hay que tener mucho cuidado. Hay que entender que Venezuela no solo es un país con líos políticos. Su riqueza es la razón por la que estos últimos 25 años el chavismo no ha querido dejar el poder. Han hecho muchos negocios.

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