Por: Ángel Sánchez Lázaro

A menos de 230 días de las elecciones presidenciales del 12 de abril de 2026, la última encuesta nacional de Ipsos, realizada en agosto de 2025, ubica a Rafael López Aliaga en el primer lugar con 11% de intención de voto. Su condición de favorito anticipado, sin embargo, abre el debate sobre si podrá sostener esa ventaja hasta las urnas.

En ese contexto, los abogados especialistas en derecho electoral José Naupari y José Manuel Villalobos coinciden en que liderar las encuestas con anticipación convierte al candidato en blanco de ataques y puede terminar erosionando su ventaja.

Consultado por Página Doble, Naupari señaló que quien lidera los sondeos de opinión “al final del día se convierte en la piñata favorita de los otros contendores políticos y eso genera un mayor desgaste”.

En la misma línea, José Manuel Villalobos advirtió que las encuestas a ocho meses de los comicios deben leerse con cautela. Recordó que en 2021 George Forsyth y Yonhy Lescano encabezaron las intenciones de voto, pero no llegaron a la segunda vuelta, mientras que Pedro Castillo, que aparecía octavo, terminó imponiéndose.

“Los favoritos iniciales, por lo general, no ganan, porque el elector peruano suele decidir su voto en las últimas semanas”, explicó.

Ambos coincidieron en que el alto número de indecisos será determinante entre diciembre y febrero, cuando se definan oficialmente las candidaturas. Naupari agregó que la fragmentación de la derecha podría facilitar el ascenso de un candidato de izquierda, como en 2021 con Pedro Castillo.

Respecto al peso de los indecisos, destacó que “un segmento amplio de la ciudadanía decide su voto en los últimos meses e incluso en las últimas semanas. Ese caudal puede dar giros inesperados y favorecer a un candidato que hoy aparece relegado”.

A su turno, Villalobos sostuvo que “en el Perú el nivel de indecisos es siempre alto, y son los que al final pueden definir la elección.

En relación con el voto digital, Naupari señaló que si bien en primera vuelta tendrá un peso limitado, podría inclinar la balanza en una segunda, en escenarios muy ajustados. No obstante, advirtió riesgos de constitucionalidad y de garantías sobre el voto secreto en instituciones como las FF.AA. y la Policía, donde este mecanismo será obligatorio.

Villalobos, en cambio, consideró que el voto digital no generará una diferencia sustancial, pues no cambia el comportamiento del elector. Sostuvo que los patrones de decisión se mantendrán independientemente de si el sufragio se emite de manera presencial o virtual.

Por último, José Naupari destacó que, si los principales lugares de las encuestas son ocupados por postulantes de derecha, como actualmente ocurre con López Aliga, Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y Carlos Álvarez (País Para Todos), el voto podría dispersarse y favorecer a un perfil de izquierda, donde aún no aparecen figuras como Guillermo Bermejo o Alfonso López Chau.

En cambio, Villalobos recalcó que aún es temprano para anticipar escenarios, pues la campaña real todavía no comienza. Los siguientes meses serán claves para calentar el ambiente y analizar los planes de gobierno.

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