El fin de la concesión de la empresa Consettur, que desde hace más de dos décadas operaba el servicio de buses en la ruta entre Machu Picchu Pueblo (Aguas Calientes) y la ciudadela inca, ocurrió el 4 de septiembre de 2025. La falta de una nueva licitación para reemplazarla desató conflictos en el distrito de Machu Picchu, en la provincia de Urubamba (Cusco), epicentro del turismo mundial.

A partir del 7 de septiembre, Consettur suspendió el servicio de buses, obligando a los turistas a subir caminando por una ruta empinada de más de una hora. La disputa creció cuando la Municipalidad de Urubamba adjudicó temporalmente el servicio a la empresa Inversiones San Antonio de Torontoy, lo que generó rechazo en Consettur.

A medida que el conflicto escalaba, la organización New7Wonders emitió una advertencia señalando que la falta de gestión sostenible, así como la mala experiencia de visitantes, podrían poner en peligro la permanencia de Machu Picchu en la lista de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.

Para resolver el conflicto, se instaló una mesa de diálogo con autoridades nacionales, locales y representantes de las comunidades afectadas. Se acordó un plan de contingencia para restablecer el transporte, compromiso de transparentar el proceso de elección del nuevo operador y garantizar permisos legales.

Finalmente, tras casi una semana de paralización, el servicio ferroviario y el de buses fueron reanudados de forma temporal mientras se concreta el cumplimiento de los acuerdos alcanzados. La PCM presentó un acta donde Consettur y San Antonio de Torontoy aceptan las cláusulas acordadas para operar bajo normas vigentes.

Debemos reconocer que Machu Picchu no es solo un atractivo turístico, sino parte fundamental de nuestra identidad. Cuidarlo exige responsabilidad institucional y participación ciudadana antes de que sea demasiado tarde.

¿QUIERES DIFUNDIR TU NOTA DE PRENSA O ARTÍCULO DE OPINIÓN? ESCRÍBENOS A 938- 153-631

Deja un comentario